Un hombre paseaba por una calle ya de noche cuando vio a otro que estaba dando vueltas alrededor de una farola encendida, casi de forma desesperada, como buscando algo.
Al acercarse y observar la cara de preocupación que tenía esa persona le preguntó:
- "Buen hombre, ¿le ocurre algo?"
- Sí -contestó- he perdido las llaves de mi casa y no hay forma de encontrarlas"
- No se preocupe, si me lo permite le ayudaré a buscarlas.
Así, se puso a buscar en esa zona bajo la luz de la farola durante un buen rato. Al ver que no encontraban nada, se le ocurrió preguntar:
- Perdone, ¿dóonde ha perdido las llaves?.
- Justo al otro lado de la calle, enfrente de esa casa que es la mia.
- ¡Pero entonces ¿por qué está buscando aquí si las ha perdido allí?!
- Hombre, ¡por que aquí hay mas luz!
FIN
Buscar, buscador, son términos que nos suenan a todos, muy de esta Nueva Era tan de moda hoy en día. Casi todos, a nuestra manera y forma, buscamos, somos buscadores eternos de ese algo que sabemos hemos perdido, pero que si nos preguntasen no podríamos explicar ni coherente ni razonablemente.
Así, buscando ese algo, en corespondencia buscamso también la técnica, método o persona que nos ayude en esa búsqueda propia. Nos apuntamos a todo curso, taller o encuentro de forma selectiva al principio pero convertida casi en compulsiva pasado cierto tiempo, confundiendo el medio, es decir, la técnica, con el fin, encontrar.
Buscamos fuera, bajo la luz que alumbra, donde nos sentimos más cómodos, nos unimos a toda farola encendida que encontramos porque como lleva luz "veremos mejor".
Pero nos olvidamos, en algunos casos, o directamente no queremos, en otros, busar en nuestra propia casa, en nuestro interior, porque hay oscuridad formada de miedos, tristezas, desilusiones, frustraciones, experiencias negativas que como el dragón del cuento puede devorarnos si nos atrevemos a meter nuestra nariz por su territorio.
Así, podemos pasarnos toda una vida siendo "buscadores", disfrutando del placer efímero que proporciona cada nueva cosa que recibimos en la esperanza que sea la solución a nuestros problemas.
Debo decir que fui buscador durante mucho tiempo y por eso se de lo que hablo, de la fatiga que te correo a veces, del miedo que te domina en ocasiones, de la desilusión que recibes con muchas personas, de la incomprensión que produce en tu entorno, de la soledad, en definitiva, en la que vives, aun incluso rodeado de la multitud.
He dicho que fui buscador porque un día decidí que sería mucho mejor ser "encontrador", que en lugar de buscar quería encontrar y así me sumergí en las aguas profundas y tenebrosas de mi corazón y al lado de los monstruos descritos anteriormetne encontré hermosas criaturas formadas de alegrias, ilusiones, felicidades, esperanzas que mi miedo no me habia permitido siquiera ver.
Decidí buscar en mi casa en lugar de en donde creía que veía mejor. Y encontré que no existía la soledad, que jamás habia estado solo, que siempre tuve compañía en forma de una pequeña voz tan humilde y prudente que su tenue luz, pequeña pero poderosa, había quedado eclipsada por la luz burda pero fuerte del ruido exterior.
Y descubrí que lo que en otras ocasiones pensaba eran tonterias, componían la Verdad, la maravilla, el Ser.
El Amor, con mayúsculas, para diferenciarlo del otro que denominamos con el mismo término, lo preside todo, lo ES todo, que somos pura energia de Amor, que cuando se escucha y despierta nos inunda, desbordándonos casi en su inmensa alegría por nacer de nuevo.
Me acompañaron en ese renacer, duro por supuesto, pero necesario y visto desde ahora, imprescindible.
Tuve gastos, tanto de tiempo como económicos, pero me compensaron enormemente. Al fin y al cabo, ¡¡había gastado enormidades en todas las cosas que habia probado!!: La inversion fue mínima desde ese punto de vista.
Cada dia siento tristezas y alegrias, miedos y valentías desconocidas, lloro y rio, porque la vida es eso, un conjunto de contrastes y experiencias que son necesarias para que nuestro Ser salga a la luz, se alimente, crezca, en definitiva, SEA.
Mientras no nos percatemos de eso, mientras no seamos conscientes de ello y queramos vivir en una utopia de felicidad completa y plena, constante, seguiremos siendo buscadores.
Lo paradójico es que cuando nos convirtamos en encontradores, la felicidad aparecerá sola incluso en medio del tumulto, el Amor presidirá nuestra vida incluso en medio de la tristeza.
Extraído de un mensaje del Sr. Omar Rost
Al acercarse y observar la cara de preocupación que tenía esa persona le preguntó:
- "Buen hombre, ¿le ocurre algo?"
- Sí -contestó- he perdido las llaves de mi casa y no hay forma de encontrarlas"
- No se preocupe, si me lo permite le ayudaré a buscarlas.
Así, se puso a buscar en esa zona bajo la luz de la farola durante un buen rato. Al ver que no encontraban nada, se le ocurrió preguntar:
- Perdone, ¿dóonde ha perdido las llaves?.
- Justo al otro lado de la calle, enfrente de esa casa que es la mia.
- ¡Pero entonces ¿por qué está buscando aquí si las ha perdido allí?!
- Hombre, ¡por que aquí hay mas luz!
FIN
Buscar, buscador, son términos que nos suenan a todos, muy de esta Nueva Era tan de moda hoy en día. Casi todos, a nuestra manera y forma, buscamos, somos buscadores eternos de ese algo que sabemos hemos perdido, pero que si nos preguntasen no podríamos explicar ni coherente ni razonablemente.
Así, buscando ese algo, en corespondencia buscamso también la técnica, método o persona que nos ayude en esa búsqueda propia. Nos apuntamos a todo curso, taller o encuentro de forma selectiva al principio pero convertida casi en compulsiva pasado cierto tiempo, confundiendo el medio, es decir, la técnica, con el fin, encontrar.
Buscamos fuera, bajo la luz que alumbra, donde nos sentimos más cómodos, nos unimos a toda farola encendida que encontramos porque como lleva luz "veremos mejor".
Pero nos olvidamos, en algunos casos, o directamente no queremos, en otros, busar en nuestra propia casa, en nuestro interior, porque hay oscuridad formada de miedos, tristezas, desilusiones, frustraciones, experiencias negativas que como el dragón del cuento puede devorarnos si nos atrevemos a meter nuestra nariz por su territorio.
Así, podemos pasarnos toda una vida siendo "buscadores", disfrutando del placer efímero que proporciona cada nueva cosa que recibimos en la esperanza que sea la solución a nuestros problemas.
Debo decir que fui buscador durante mucho tiempo y por eso se de lo que hablo, de la fatiga que te correo a veces, del miedo que te domina en ocasiones, de la desilusión que recibes con muchas personas, de la incomprensión que produce en tu entorno, de la soledad, en definitiva, en la que vives, aun incluso rodeado de la multitud.
He dicho que fui buscador porque un día decidí que sería mucho mejor ser "encontrador", que en lugar de buscar quería encontrar y así me sumergí en las aguas profundas y tenebrosas de mi corazón y al lado de los monstruos descritos anteriormetne encontré hermosas criaturas formadas de alegrias, ilusiones, felicidades, esperanzas que mi miedo no me habia permitido siquiera ver.
Decidí buscar en mi casa en lugar de en donde creía que veía mejor. Y encontré que no existía la soledad, que jamás habia estado solo, que siempre tuve compañía en forma de una pequeña voz tan humilde y prudente que su tenue luz, pequeña pero poderosa, había quedado eclipsada por la luz burda pero fuerte del ruido exterior.
Y descubrí que lo que en otras ocasiones pensaba eran tonterias, componían la Verdad, la maravilla, el Ser.
El Amor, con mayúsculas, para diferenciarlo del otro que denominamos con el mismo término, lo preside todo, lo ES todo, que somos pura energia de Amor, que cuando se escucha y despierta nos inunda, desbordándonos casi en su inmensa alegría por nacer de nuevo.
Me acompañaron en ese renacer, duro por supuesto, pero necesario y visto desde ahora, imprescindible.
Tuve gastos, tanto de tiempo como económicos, pero me compensaron enormemente. Al fin y al cabo, ¡¡había gastado enormidades en todas las cosas que habia probado!!: La inversion fue mínima desde ese punto de vista.
Cada dia siento tristezas y alegrias, miedos y valentías desconocidas, lloro y rio, porque la vida es eso, un conjunto de contrastes y experiencias que son necesarias para que nuestro Ser salga a la luz, se alimente, crezca, en definitiva, SEA.
Mientras no nos percatemos de eso, mientras no seamos conscientes de ello y queramos vivir en una utopia de felicidad completa y plena, constante, seguiremos siendo buscadores.
Lo paradójico es que cuando nos convirtamos en encontradores, la felicidad aparecerá sola incluso en medio del tumulto, el Amor presidirá nuestra vida incluso en medio de la tristeza.
Extraído de un mensaje del Sr. Omar Rost

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